Bases pedagógicas

La pedagogía agustiniana se basa en un proceso integral (espiritual, intelectual, moral y de la voluntad) caminando a hacer emerger y dinamizar, mediante la fuerza cognitiva del amor, todas las potencialidades latentes en el alumno.

principios pedagógicos

Partir de las necesidades reales del alumno conectando con sus aspiraciones e inquietudes más hondas, desarrollando un aprendizaje reflexivo y una escucha activa. 2.Convertir al alumno en el protagonista de su proceso de enseñanza y aprendizaje respetando y estimulando sus singularidades y adaptándose a su ritmo evolutivo. 3.Establecer la interioridad como un eje fundamental para desarrollar la capacidad de reflexión, poniendo el énfasis en lo positivo y buscando la superación de lo negativo. 4.Fomentar un modelo basado en aprender a escuchar en interrogar haciendo conectar el interior con la realidad exterior para así modelarla, como interactuar y transformarla.

principios metodológicos

Desarrollo de destrezas didácticas encaminadas a despertar el interés ante los propios deberes, y fomentar el dialogo en una relación fluida educador-alumno. 2.Fomento de la autonomía personal en el aprendizaje en sintonía con el educador que se convierte en impulsor, facilitador y mediador del entusiasmo. 3.Adecuación del proceso de enseñanza y aprendizaje a las capacidades individuales de todos de cada uno de los alumnos atendiendo a su diversidad y desarrollando su propia personalidad. 4.Establecimiento del amor, la alegría, el entusiasmo y la cercanía con elementos dinamizadores de una enseñanza positiva y eficiente. 5.Creación de un entorno cooperativo de aprendizaje con un alto nivel de compromiso interpersonal que impulse los expectativos alumno y educador.

El educador

El educador agustiniano cree en el hombre y en sus posibilidades, se considera mediador y, desde una perspectiva alegre, humana y comprensiva, suscita el diálogo que encamina hacia el conocimiento, y hacia la verdad. Basa su misión en la creencia absoluta que el amor potencia el conocimiento y el conocimiento potencia el amor.

el alumno

El alumno agustiniano ama la verdad y por ello la busca desde la inquietud y la libertad responsable. Humilde y respectivo pero dialogante y participativo, comienza su camino en el conocimiento de sí mismo para dirigir su vida con sentido transcendente.

El entorno

El entorno de aprendizaje agustiniano propicia un clima de seguridad y confianza que favorece las relaciones interpersonales, es edificante y fomenta la implicación de toda la comunidad educativa. Se centra en un proceso formativo basado en la amistad, la participación, la flexibilidad y el equilibrio humano y material mediante una ecología educativa necesaria, discreta y responsable.

ASÍ SOMOS, ASÍ QUEREMOS SER

Nuestra escuela, crisol de potencialidades y amor