Por el trabajo nos convertimos en compañeros y colaboradores de Dios y en artífices de nuestra historia.
El trabajo es el yunque donde forja el hombre su madurez y su grandeza, la harina con que amasa el pan de cada día
Lo material, al pasar por las manos del hombre, se transforma en vehículo de amor.
Comprendamos cuánto amor entregan los que confeccionan ropa, siembran el trigo, barren las calles, construyen las casas, arreglan las averías, escuchan los problemas, orientan a los otros en la vida, o simplemente estudian para el trabajo y el servicio del mañana
Ignacio Larrañaga |
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